sábado, 31 de diciembre de 2016

Año nuevo.

Hubo un tiempo, años atrás, en el que  todavía le otorgaba cierto carácter mágico, especial, misterioso, al año nuevo. A la ilusión del enigma alrededor del cambio de año, de un minuto al otro, de la media noche a la madrugada. Donde todo lo malo, que no te gustaba, lo podías transformar, cambiar, desechar y comenzar de cero, si seguías los ritos apropiados.

Y pese a que poco o nada sucedió, muy en el fondo de mí, todavía suele brillar, esperanzarse y pensar al menos, que dejando un año atrás y en vísperas de uno nuevo, algo bueno puede suceder. Intentar desearlo para sí, para otros, para los amigos, las familias que uno forma a lo largo de la vida y que a pesar de todo lo malo que ocurre en el mundo, sin olvidar, sin dejar de pensar y de reflexionar que se va un año, con una mujer, mapuche, mayor de edad, presa, en huelga de hambre, incomunicada; violadores a los derechos humanos prófugos; otros liberados; otros más pidiendo un perdón de la lengua hacia afuera, como si en ese acto nos devolvieran vivos a los desaparecidos, a los ejecutados, fusilados. Como si en esas palabras vanas nos volvieran el tiempo atrás y en ese viaje la confianza, ánimo, fe en la justicia. Como si mañana domingo 1º de Enero, todo lo que no ha sucedido en una vida, fuera posible de ocurrir un minuto después de la media noche. 
Será por todo eso, que cual papa caliente, no sé mucho cómo, qué hacer, con este rito de año nuevo. Cuáles debieran ser los verdaderos deseos que de cumplirse, sucedieran. Quizás la esperanza de algún día seamos otros, más conscientes, realmente humanistas, solidarios, que nos agrupáramos para reaccionar, actuar, movilizar, terremotear, en pos de la verdadera justicia y dignidad. 

Es por eso, que con todos estos pensamientos a cuesta, me sumo en parabienes positivos, de fuerza para mis más cercanos/as, amigos y amigas, con mucho cariño, alegrías, rebeldía y lucha, para el 2017.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Para tí, Fidel Castro.

Lo supe casualmente hoy en la mañana,
la desazón comprobada que,
Fidel Castro, mi Fidelito querido, había muerto.

la tristeza ensombreció todo,
porque Fidel Castro, 
no tan solo es un hombre,
un líder, un ejemplo,
sino que también e infantilmente,
carga con la mochila de haberse transformado,
a través de la imagen que mi padre nos heredó,
sino como un otro papá,
sí el ser universal que nos protege.
Será de tanto amor que mi padre le profesó siempre,
amor, veneración, imágenes, historias,
las historias, hazañas de la materialización de la revolución cubana, 
el viaje que mi padre hiciera a Cuba para recorrer también, décadas después, la Sierra Maestra. 

Fidel en nuestra vida siempre,
como un pariente más de la casa,
de la familia,
un puesto en la cotideanidad de la existencia,
sumado al hecho no menor,
que ambos nacieran un 1926, 
la admiración de uno a por el otro,
inevitablemente creció la sensación de doble protección en esta vida: mi padre Andrés Orrego y Fidel Castro.

Una maravillosa vez lo divisé muy, muy cerca en Buenos Aires,
con su altura, su barba, vestido en verde olivo,
aquello que sientes un orgullo,
una alegría inmensa mientras el corazón se sale por el pecho. 

Un orgullo y devoción heredado de padres a hijos,
que hoy en más quizás,
rodea el alma al son de hondo abandono,
otro más que se va
nuevamente, 
experimentar la historia de vacío,
de soledad.

Y sé que más temprano que tarde,
volveré a levantarme y continuaré este camino,
pero por ahora,
me quedo con las siempre amigas nostalgias, memorias, añoranzas, en la pena, honda pena, dolor, de saber muerto a Fidelito querido.

martes, 15 de noviembre de 2016

Indescifrable.

Hace diez años atrás me tajearon con la noticia, novedad, sentencia,
que era una chica síndrome de Turner,
siempre me importó un bledo,
me hice la que no entendía,
creo que realmente no lo sabía,
saqué lo especial que había en la sentencia,
más que mal, lo malo de la vida en materias médicas, ya las había padecido hacía mucho tiempo atrás,
algunas continuaban a mi lado,
otras si lo hacían no las veía
o no quería verlas,
tampoco me cooperaban mucho para vivir la vida.

Y ahí quedó,
la vida continuó y a veces por situaciones diversas, salía a relucir esa sentencia,
que ni el nombre conocía,
mucho menos había puesto atención en lo que podría significar,
características para comparar.

Hasta la semana pasada,
que retornó aquello de la diferencia,
el temor a que la salud fuera débil,
defectuosa ¿más todavía?
Temores, temores, temores,
de cosas peores
y la verdad de las cosas, he comprendido con cada golpe que la existencia me da,
mi capacidad o avestruzamiento de ocultar la cabeza, 
no escuchar lo que  no quiero,
no sumar información innecesaria,
cerrarme a entender,
ha sido mi mejor solución.

Para otros es la medicina en la que ahogar la victimización
pero papito me enseñó, 
que quienes se victimizan son débiles y eso es un defecto muy feo y grande y como yo quería ser como él...
Entonces lejos de mi todo lo que suene a debilidad,
esencia en la incapacidad de rutinas de miles de remedios,
si te duele no te quejes,
mientras otros gozan quejándose todo el día,
padecer muchas dolencias.

Los distintos matices de la enfermedad,
en mi caso,
aflora mejor la ira,
llena de odio y venganza,
que apacigua el alma,
a pensar en matar a todos los que considero sanos y yo no.

Mi sisterna Manucita dice que aunque no es muy natural la reacción,
al menos hay una reacción,
pero ahora sé que tras una bravata que no llega a la armería,
aliviano mi espíritu de todo aquello que me oprime 
e intenta hacer que mi distinto - diferente - peculiar,
se transforme en un dolor de cabeza, enfermedad,
malo, malo, malo.

Pero hoy después de mi bravata,
de tranquilizar el alma a gritos y diciendo cosas feas,
para después olvidar y decidir que de ser lo que sea,
otra cosa será lo que yo determine hacer con esa verdad y mi existencia,
lo bueno comenzó a llegar....

Porque por más Turner que digan soy,
mido 40 centímetros más,
no seré Einstein pero sí hábil para salir adelante,
las matemáticas nunca fueron mi fuerte y qué
la de mi papá tampoco y él imposible para Turner
y lo de los hijos,
a estas alturas del partido y a como está el mundo, sería más un egoísmo atroz de mi parte pretender tener, mantener, cuidar, atrofiar a un crío. 
Porque sabemos que de ser mujer sería una como yo,
de ser hombre odiado por todos, por el excesivo cariño, amor, la envida anda suelta.

Lo bueno de lo malo,
es que nada fue lo que parecía,
al contrario,
pese a todos los síndromes del mundo unió,
sigo siendo un bicho raro, 
inclasificable,
raro, raro, raro,
que quieren encajar en una enfermedad, en un síntoma, en un grupo
y no hay caso,
me salto como si fuera conejo,
cuando en realidad soy gallito, 
de pelea, bien hardcore, 
que si me atacan tomo la pistola y disparo contra otros.

Pero dentro de la insanidad de la humanidad,
estoy mucho mejor de lo que pensaba,
extrañamente saludable para los doctores,
imposible de clasificar,
marciana por siempre,
lo cual me hace,
inconmesurablemente feliz.

Feliz en mi diferencia indescifrable!!!!

sábado, 12 de noviembre de 2016

Estremecimiento!!

Cada quien se estremece con lo que puede, 
a mi, 
esta foto de los cardenales (actualmente brotados en flor), 
me estremeció de arriba hacia abajo y de un lado hacia el otro. 
Lo que se ve de fondo quizás, 
la luz en el pasillo a lo mejor, 
nada, todo, 
no lo sé, 
sólo sé que 
!!!! Amolosverdescoloridos!!!!

lunes, 12 de septiembre de 2016

Lucha interna

Más veces de las imaginadas,
me enfrento contra mi odio interno,
aquel que me muestra, cual storyboard,
que el mundo y sus ciudadanos,
son una mierda,
ya que muchos de ellos no me han sabido querer bien,
simplemente querer.

Y sin embargo,
intento hacer oídos sordos de esa maldad interna,
de esos deseos natos de venganza,
de hacer sentir mal al otro, como él lo hizo conmigo,
pero al rato entiendo que lleno mi alma de negro,
de odio, venganza,
que alegra un instante y enturbia para siempre.

Es entonces,
que en vez,
deseo lo mejor de lo mejor,
a aquellos que nunca si quiera han recordado que existo,
aquellos que siempre han sido egoístas,
que en su muralla de sensibilidad extrema,
ni siquiera me han mirado,
intentado ver,
menos conocer.

Para ellos y ellas,
las y los ciegos de alma y corazón,
mis mejores deseos,
deseos sinceros,
que alguna vez mejoren,
cambien, 
aprendan a observar y mirar,
reconocer y entender,
querer y apreciar,
valorar y entender.

Para ellos y para la armonía de mi alma y corazón..... feliz vida!!!

sábado, 6 de agosto de 2016

... ¡¡¡ 6, 7 y 8 ¡¡¡ ...

Felices días mi querido,
felices días mis queridos,
por siempre felices,
por siempre, mis queridos amigos.....

martes, 26 de julio de 2016

... ¡¡¡ Tres años ¡¡¡ ...

Querida mamita,
Desde que te has ido he descubierto, muy a mi pesar, porque no aprendí a ser mejor humana, que jamás de los nuncas encontraré en la vida, en la tierra, quizás sí en el aire, entre las nubes, alojado entre las flores, alguien como tú. 
Con tu incondicionalidad, 
generosidad,
amistad, compañía.
Agradezco haberte tenido de mamá, 
a mi lado todo el tiempo que pudimos estar, 
todas las tareas que me ayudaste hacer,
los trabajos en que me apoyaste
y ya solitas en casa,
nuestras complicidades televisivas,
aquellas mañanas de los fines de semana, absortas en ese silencio acompañado, mientras leíamos la prensa y desayunábamos. 

Te quiero eternamente mamita,
siempre estás en mis pensamientos,
en el corazón,
en los pasos que doy por esta ciudad que siento tan ajena,
pero que a veces, algunos rincones, por donde anduvieron tu y mi papá
forjan instantáneos lazos,
que se disuelven al dejarlos atrás.
También sé ahora, 
que el desapego no es solo con este país,
si no que también con cualquier otro lugar a donde vaya,
porque sé que al volver,
no podré contarles lo que vi,
lo que sentí,
traerles mil historias de gente querida
y entonces, la intensidad de todo, pierde color, tono y sentido.

Es ahí que en vez,
me dedico a buscar trazos de tu vida,
historias, fotos,
recuerdos, memoria,
nostalgias,
de tu niñez, juventud,
pasajes donde la vida salga a través de tus ojos,
tu sonrisa linda
o quizás por el remolino de tu pelo...
Besos miles de mi corazón para ti!!!

jueves, 21 de julio de 2016

Reflexiones invernales.

Supongo que será una justificación un tanto chiqueada de mirar la vida,
pero noches atrás pensaba,
la cantidad de cosas para delante que quedarán sin respuesta,
sin que ni mi papá, menos mi mamá,
atiendan, me cuenten, respondan.

Sé que no soy ninguna niña,
que la vida que he recorrido, será de alguna manera la vida que continúe,
aunque siempre está la esperanza que las cosas mejoren
y sin embargo, más allá de la adultez,
creo que uno no tiene la verdad en las manos,
siempre hay interrogantes que se alojan,
que van y vienen muchas veces sin respuesta
y sé que sólo ellos,
mis amados y ausentes padres, podrían responderlas.

Sin tocar el tema de la sensación de abandono,
en donde realmente ya nada tiene demasiado sentido
o quizás ninguno,
porque la historia de vida,
por lo menos la historia de mi vida,
hasta los 39 años con él y 44 con ella,
siempre la hice a su lado,
si no guiada,
al menos aconsejada (bien o mal),
fundamentalmente acompañada.

Ahora que ya no están,
me doy cuenta de lo acompañada que estaba,
lo extraño obviamente,
¿puedo vivir sin ello? Lamentablemente sí,
pero en la ausencia de sus presencias,
comprendo que mucho de la alegría de mi vida,
del sentido de ésta,
radicaba en el saber que siempre, siempre, siempre,
en las buenas o en las malas,
malas o buenas relaciones, situaciones
ellos estaban ahí,
estaban ahí esperándome,
abriéndome las puertas de la casa una y otra vez.

Abriéndome las puertas de la casa,
a sus vidas,
cada que salía a pasear,
a comprar,
de viaje
y les traía noticias del exterior,
de los amigos lejanos,
de las novedades del barrio,
de las domesticidades del mundo cotideano
y esa sensación de estar,
de la presencia constante,
hoy me doy cuenta lo fundamental que era para mi vida,
no es que me sienta más sola,
ni menos sola,
soy la de antes, pero con una ausencia a por ellos,
por lo que significaban cada uno por separado y en masa,
para mi vida.

Final de cuentas, 
gran novedad,
me siento vacía,
la fecha de la partida de mi mamá se acerca
y la ausencia de mi padre, 
por alguna razón,
pesa cada vez más.
Extraño a los dos con sus cosas buenas, muy buenas, muy malas y malas,
extraño a mis compañeros de vida,
a los que debían quedarse y ser yo la que partiera primero,
a mis compañeros de caminatas,
de casa, de traslados, de viajes, de aventuras,
de los buenos y malos momentos de la vida,
de recorrer Santiago.

Y tengo la certeza que por más que me mueva,
que vaya, venga, vuelva, gire y me maree,
la sensación de vacio,
de ausencia,
falta de ellos,
vacío a por ellos,
será la presencia constante, de mi existencia,
hasta el fin de mis días.

Malditos humanos,
maldita humana yo,
que como tales, no aprendemos de nuestras experiencias,
pasamos de largo  sin reflexionar, pensar, agradecer a tiempo,
la gracia infinita, que fue la compañía que se tuvo
y que ahora se ahoga en ausencias.

martes, 12 de julio de 2016

Entrando en julio.

Varias han sido las noches en que vuelves a mis sueños,
en la normalidad de las circunstancias estás ahí,
en veces más joven como en Guadalajara,
en otras con oxigeno,
en unas con el pelo largo,
en otras más corto a los hombros,
después más corto a la cabeza.

A veces canosa,
en otras muchas más con el pelo bien negro,
la piel mate,
entonces respiramos los aires agradables de las nostalgias por México,
además de tenerte a ti.

Pero siempre la misma,
la misma desde que te fuiste,
la misma que decía mi padre de ti,
de aquella carita sonriente, picarona,
como riéndose de uno,
esa mirada que desde que ya no estás,
la tengo clavada en mi memoria.

Picarona y sonriente,
ya sea para avisarme o contarme de cosas serias, terribles, alegres,
como riéndote de los hechos,
será porque desde donde tu estás,
las situaciones son más leves.

Días atrás tomé conciencia de tu presencia en mi sueños,
de la de mi papá también, a veces,
agradecí la instancia, 
mirándola con lo bueno que tiene,
que es
y después tomé conciencia del mes en el que estamos,
lo que no quita la gracia infinita de volver a tenerte, 
que más no sea en sueños....

lunes, 29 de febrero de 2016

Jugueteo de vida.

Más de una vez es morboso este jugueteo de vida, 
jugueteo que me encuentro con él pero no lo pienso, 
más bien niego su existencia de mi mente, 
de las palpitaciones, 
de pensar si es guapo o no, 
si es alto no, si me gusta o no, 
no pensar nada. 

Dejar en silencio, 
ni siquiera escondido en algún lugar de mi mente,
no pensar en la revisión física -silenciosa- y minuciosa que le realicé, 
instantes multiplicados por sublimes 
y sin embargo efímeros: su blusa cuadrillé azul marino con blanco, 
de manga tres cuarto, 
el bolso negro cruzado sobre el hombro izquierdo, 
lentes, lentes, usa lentes, lentes, lentes..... 
no lo vi tan alto, 
no me pareció que fuera tan alto, 
con su pelo canoso, 
esos ojos azules en combinación con su cara pálida, 
la barba canosa ídems,
no me pareció tan alto, 
alcancé a mirarlo a los ojos bajo los lentes de sus anteojos, usa lentes. 

No puede gustarme más 
y sin embargo tengo que anular su imagen, 
de mi mente,
lo que me provocó, todo, todo, 
de las ideas que la mente suele hacer siempre.... 
no puedo si quiera pensar, 
menos decir, menos nada, que me gusta bastante. 

Encontrar un parecido cercano,
algo, alguien, algo
y simplemente,
ahora que lo he visto tan de cerca,
lo encuentro parecido a él simplemente
y con cada encuentro que espero 
(una parte de mi) 
no volver a verlo más 
(mientras que la otra) 
lo que más quisiera es que él supiera que yo existo, 
que existo, 
soy existo, 
soy, soy, quien soy ¿quien soy? 
La que te mira cuando me topo contigo a pesar que había logrado sacarte completamente de mis pensamientos....

viernes, 26 de febrero de 2016

Un 26 de febrero y de julio.


Tuvieron que pasar varios meses,
para que cayera en cuentas que ustedes, mis queridos,
habían partido el mismo día.

¿Por qué será que ocurren casualidades así?
¿Serán realmente casualidades?
Y es así como un viernes como el de cada uno,
de febrero para mi Gogo,
de julio para mi mamita,
se marcharon.

Uno hace seis años,
la otra hace tres
y hoy por esos casos raros, situaciones especiales de la vida,
la vida, la misma vida, los vuelve a reunir, nos vuelve a reunir a los tres en este día.

Los amo,
los extraño,
la falta estará siempre presente,
la ausencia,
lo que no siguió sumando,
siempre, siempre latiendo dentro del corazón.

jueves, 18 de febrero de 2016

Feliz cumple!!!

Un nuevo año de cumple para tí,
otro de recordarlo para mí,
final de cuentas siempre terminamos en un tu y mi,
yo y tu,
tu y yo.
Te quiero eternamente mucho mi querido.
Felicidades!!!

viernes, 5 de febrero de 2016

Las fotos.

La primera vez que tomé conciencia de las fotografías, 
fue en un documental justamente sobre los fotografos chilenos que preservaron la memoria y la injusticia por las violaciones a los derechos humanos,
en particular me marcó la historia de una mujer, a quien le detuvieron y desaparecieron a casi todos sus hijos, una nuera y a su marido.
Me marcó escucharla decir que casi no tenía fotos de sus familiares desaparecidos, esa idea, la sensación de no tener más que la memoria, nada más y nada menos, pero un cierto frío cubrió la piel pensando e intentando ponerme en el lugar de esa señora y su temor de un día olvidar los rostros de sus seres queridos o los momentos de felicidad vividos junto a ellos.

Y no es que por esa situación me puse como loca a tomar fotos de mi familia,
pero en cambio valoré lo que ya existía
e intente cuidarlas del paso del tiempo.
Es por eso que cada día voy descubriendo y entendiendo el valor de las protecciones para las fotos, el tipo de papel que las guarda, para qué sirve tener una foto enmarcada en vez de simplemente pegada con chinches en la pared.

Hace unos meses atrás puse una foto de mis papás en una suerte de altar que tenemos en la casa, es de las pocas fotos que tenemos de ellos dos. De ellos en los años que vivimos en México. Esos tiempos en que cierta alegría iluminaba sus rostros pese a todo, están juntos y en ese momento en particular estamos mucho más juntos porque mis abuelos o mi tio, hermano de mi papá nos visita en Guadalajara. 

Decidí  poner esa foto porque los dos salen muy lindos, más jóvenes, con sus caritas de sonrisas lindas, no resolutas de dicha pero lindas. Y la colgué con chinches, sobre los marcos que rodean las ventanitas de la galería. Y por tanto, a medida que pasó el tiempo, días, semanas, comenzó a vislumbrarse parte de los por qué existen los marcos, el vidrio, el cartoncito tras de la foto y quizás también el passepartout que suele rodear las fotografías. 
Lo que pasa es que mi papá que era un amante de las fotos, 
como historiador que era, 
todo lo que oliera a antiguo, histórico, pasado en años, 
era recolectado, archivado, guardado pero nunca olvidado en alguna carpeta o caja de su pieza. 
Así es como con todas las fotos o imágenes que fue encontrándose a lo largo de su vida, las que decidía colgar en la pared, 
eran pegadas a un cartoncito como protección, con resistol. Un resistol cualquiera, de colegio casi, el conocido como "cola fría", el líquido blanco, era su técnica y mientras vivimos con él, así lo hizo y así funcionó.

Pero esa foto, pegada a un cartón, con el usual resistol,
que traspasó el tiempo, que volvió de México, que quedó guardada en una carpeta y que cuando ninguno de los dos estuvo vivo (papá y mamá) llegó a mis manos y decidí ponerla en el altarcito, al estar colgado detrás de una ventana por donde se filtraba la luz, esa luz atravesó el cartoncito, llegó hasta donde estaba el resistol y al mirarla de frente, unas motas de color radiación solar adornaban, iluminaban los rostros de mis padres.
Como soy supersticiosa a morir y creyente en mis creencias, pensé que era un proceso divino, que de alguna forma mis papás se comunicaban con nosotros, que las motas de color rayo de sol, eran un mensaje subliminal, iluminado y celestial. Pero al  mirarla también por el reverso, descubrí lo que realmente era.

Un tanto aterrorizada rememoré a la señora madre y esposa de un marido y casi todos sus hijos detenidos desaparecidos, quien tan solo poseía una foto de cada uno de ellos y que las guardaba como su tesoro más preciado, entonces me dije: "si no hago algo pronto, esta foto desaparecerá".

Finalmente logré aliviar el desazón exagerado de mi alma, 
compré un vidrio, un cartoncito que sumado a la foto,
presionados los tres con unos clips grandes, 
uno de los cuales con una de sus patitas levantadas para colgarlo de un clavo y desde ahora, desde el mismo lugar, contemplar la misma imagen, sabiendo que el deterioro no volverá.

Ahora me siento en paz con mis fotografías, 
con la fotografía de mis padres, 
de esos padres sonrientes un poquito, hermosos, jóvenes. 
Me alegra pensar que de alguna manera pude ponerme en el lugar de aquella madre y esposa de detenidos desaparecidos y con ese mismo temor y enfriamiento de piel,  atiné. Agradezco los conocimientos obtenidos a lo largo de la vida, en materias de conservación y preservación de papeles y fotografías, ya que gracias a todos ellos estoy protegiendo aquello que tanto amo. 

sábado, 16 de enero de 2016

El peda en mi historia.




Ayer volví al pedagógico y nuevamente me llené de sensaciones intensas, de nostalgias, dolores del alma.

Me sentí feliz, por un instante, al comprobar que mis recuerdos eran certeros y que aquel lugar, que hoy es la administración, antes era la biblioteca. Un lugar particular, que más que biblioteca, parecía un invernadero. Sobre todo por los tres árboles que daban la bienvenida al estudiante, a un lugar de espacios amplios que cual laberinto, conducían hacia abajo en vez de hacia arriba. Además de la amplitud espacial, alegraba el ambiente los ventanales, por donde entraba la luz y también la sombra, convertida en tal, gracias al reflejo de los árboles en los vidrios. Y todo esto realmente hacia que el ese espacio de estudio, fuera el más acogedor y agradable.

Pero después de constatar, pasé a los hechos: cada vez más van desapareciendo elementos de los tiempos de mis papás, qué decir de los míos. Como las huellas de nuestra vida, la modernidad quiere borrarlasY presenciar cómo las huellas de nuestra vida, la modernidad va borrándola a pasos agigantados, eso produjo una tristeza incontenible. 

Una vez fuera del Peda, la sensación extraña aumentó, pensamientos varios bullían dentro de mi cabeza: la ausencia de mis padres, lo que nos unía del Peda y que ya no está, ellos no estén.
Después una vez que la micro avanzaba y dejaba atrás al Peda, bajo los anteojos de sol, corrieron un poco las lágrimas, por el hondo dolor, pena, que producen las certezas que algún día no tan lejano, nuestra historia formara parte de algo antiguo, viejo, marchito y su huella, nuestra huella, se sumará al olvido.


Constato cómo ese lugar por el que transité tan poco tiempo,
que bien sé que alberga tantas historias de vida de mis padres,
está tan impregnada de nostalgias en el aire, 
que me provoca tanta desazón. 

¿Será también a causa de todas las injusticias que ahí se cometieron durante la dictadura? ¿será que el aire, aunque uno no lo vea, está viciado, entristecido, gris, triste por lo que vio y sintió en ese lugar?
Los hermosos árboles altos, frondosos, verdes, con frutos, flores, no han sido capaces y creo que ya no lo serán más, de aplacar esa sensación de pesadumbre que vuela por entre sus hojas y viaja hasta cada una de las salas, bibliotecas, casino, asientos, del lugar.

viernes, 1 de enero de 2016