miércoles, 21 de junio de 2017

Enamorada.

Total y absolutamente
y así mismo 
o gracias a ello,
con la energía a mil,
con la alegría que el amor da.

Un amor en secreto,
que casi no lo sabe ni él
y sin embargo,
canto todos los días,
pienso en él a cada rato,
todo está lleno de si,
todo está rodeado de mi.

Enamorada,
enamorada,
total y absolutamente enamorada,
y nadie lo sabe,
ni siquiera lo sospechan,
por más que busquen nombres,
rostros, identidades,
no es ese,
ni aquel,
ni el de más allá.

Es solo uno,
uno y nada más que tú,
que me encantas
y a veces me cansas
y después vuelves a contagiarme,
obsesionarme,
amor, amor, amor...

Me pareciste un frasco,
donde colocarlo por  medio de besos,
por medio de versos y versos que te hago los dos,
con mi boca en forma de trompeta, 
y que toca y que toca una nota en tu labio de abajo, 
y las otras se me quedan en la punta de la lengua. 


Ese amor que hace bien,
que da alegría,
que hace rimar a todas las canciones con tu rostro,
con tu imagen,
la mía.

Te regalo mi primer amor!!!

jueves, 15 de junio de 2017

Érase una vez....


Érase una vez una niña que se lo tomaba todo demasiado, 
demasiado a pecho,
que esta niña creció sintiendo, 
oliendo, escuchando, cantando, 
con una intensidad impresionante.




Érase una vez que esta niña se ponía melancólica,
cuando veía perritos y gatitos callejeros, 
cuando salía a pasear y veía gente: viejitos o niños en la calle pidiendo limosna,
el tiempo pasaba y la niña iba creciendo,
ahora era mas bien adolescente 
y por tal, 
sus pasiones eran mas intensas que cuando niña.

Érase una vez que la niña dejó de serlo,
para transformarse en adolescente,
una que se enamoraba día por medio 
y tuvo dos novios a los que amo mucho, pese a su corta edad. 
Uno la engaño con otra y lo mandó a paseo, 
nunca mas le hablo y el pobre chico desapareció de la pena. 
Con el otro fue distinto 
y fue lindo, hermoso 
y dicen por ahí que "todavía no lo olvida del todo".
Dicen que él fue su primer amor, 
del tipo de amor que ella quería, 
del tipo de amor por el que ella hubiera dado la vida. 
Hubo un solo beso y fue el mejor, 
él la tomaba de la mano y la chica adolescente se derretía, 
él le hablaba al oído y ella no cabía de felicidad.


Cuando los dos salieron de la primaria,
ya no se veían tanto. 
Él pasaba algunas veces en su bici a verla, 
ella se asomaba -cual Julieta-, 
desde la azotea de la casa y se miraban, 
un par de veces bajo hasta la puerta a verlo, a verse, pero no a conversarse. 
Pero el tiempo comenzó a pasar y el chico de la bici no volvió más, 
pero la chica adolescente nunca lo olvido. 
Todavía tiene marcado el día de su cumpleaños por ahí...

Después la niña que se transformó en "la chica de la Prepa",
porque ya era un poco más grande
como sus hormonas,
que a su lado,
iban revoloteándo,
como los deseos que las hormonas estuvieran con ella, 
en ella y le ayudaran a entender esas ganas inmensas 
de que "un alguien" la abrazara, la besara, le dijera que la quería.

De ahí en más.
la lista de los amores "no correspondidos",
se convirtió en algo así como "pan de cada día".
La ahora "chica de la Prepa", tenía un admirador, 
un compañero de la prepa mayor que ella, 
pero ella era un tanto tonta 
o ciega o necia
y dicen, que tenia mal gusto también, 
porque no atinaba a ver las cosas buenas de la vida. 


Fue así como no se percato de la presencia de este chico alto, 
moreno, de pelo negro, que derrapaba por ella 
y hasta un poema le escribió.
A la chica de la prepa, le daba como "cosa" 
saber que este chico estaba locamente enamorado de ella, 
siendo que era un buen chico 
y seguramente habría sido el mejor novio. 
Era lo que en ese entonces se conocía como un chico fresa, 
tenía buenas intensiones para con ella, 
era respetuoso, le abría la puerta, le sacaba la silla 
(y ella iba a dar al piso, porque el Manual de Carreño nunca fue leído en su casa).

Después en cambio, 
cuando tuvo un triste encuentro con un mal chico que la hizo sufrir mucho 
y que en efecto, 
no la quería, 
la chica de la prepa  
tuvo que admitir que el chico fresa, 
alto y moreno habría sido el mejor novio 
y entonces se acordó del poema que le escribió, 
lo busco 
y todavía lo tiene guardado en su diario de vida.

Entre medio y durante todo el rato, 
la chica de la prepa, 
vagaría,
pasearía por la ciudad,
a veces sola,
otras acompañada de su mejor amiga (que tenía por nombre el mismo de crustáceo) 
y juntas admirarían la belleza del mundo, 
los colores de las flores, sus aromas, 
pasarían a tomarse un cevichito en la esquina de su escuela, 
caminarían por las calles, 
descubriendo unas,
repasando por otras,
sonarían historias de amor en cada puerta hermosa, 
en cada balcón, en cada azotea. 
Se contarían secretos, 
llorarían penas de amor y de incomprensión familiar
y demases temas de entre amigas.


Pero nuevamente la vida,
les jugaría la aventura de poner a prueba el vínculo,
mandando a la chica de la Prepa lejos, lejos de casa,
a vivir a otra casa,
otra ciudad,
una que no queda dentro de ese país,
aunque su nombre evoque el producto que cabe en una tortilla,
y pese a que buenas son las cartas que llegan hasta la puerta de cada una, 
durante un largo tiempo repiquetearon en el buzón de cada una,
de tanto en tanto,
de mes en mes,
hasta ya nunca más
y entonces,
las cosas no volverían a ser como antes 
y cada una por su lado, 
lamentaría este fin tan abrupto para esa amistad tan linda e intensa.




Ahí es que la chica de la prepa, se transformaría en
la "chica que viajaría"
a un nuevo país,
donde no volvería a encontrarse con una amiga tan fiel como la que dejo atrás. 
Se aferraría fuertemente a los recuerdos 
y casi se podría decir que viviría de ellos. 

Un día viviendo cualquiera,
viviendo hace rato en ese país lejano,
conocería a un chico en el loquero 
psicologo como dicen todos,
y entablarían una amistad, 
tenían muchas cosas en común,
como compartir las mismas terapias,
a la misma psicologa,
los por qué y motivos, esos eran de cada quien.
Con el tiempo,
ella entendería que bastante del interés del chico a por ella,
se debía a que quería llevársela al colchón,
pero la ahora chica viajera,
transformada en la chica que llegó a ese país lejano,
no estaba tan convencida, 
fundamentalmente porque tenía un concepto más romántico del asunto
de aquella cursilería para muchos
que es "la primera vez"
y pensaba que para irse a la cama, 
tendría que ser más por amor que por otras circunstancias.
Así fue como ese chico se perdería en el olvido de ambos.


Pero a veces la vida no es tan canija
y se acuerda de las chicas que han llegado a un país lejano
y les permite encontrarse con el "chico de la montaña", 
al que un día la vio circular por el lugar donde estudiaban
y éste sin más, se le acercó
y así mismo, sin más, se hicieron los mejores amigos 
y conversaban horas y horas 
y se les olvidaba estudiar de tan bien que la pasaban juntos.

Se notaba de lejos,
que el uno estaba enamorado de la otra 
y viceversa, 
pero ambos eran muy tímidos 
y no se animaban a dar el paso siguiente.


Él le proponía hacer competencias,
que consistían en "tomarse la coca cola hasta el fondo"
y el que perdía, es decir, 
no podía tomarse la última gota de gas y agua,
"debía besar al ganador (a)".
Ella siempre perdía 
porque se atoraba con el gas de la bebida
se llenaba de flatos,
los cuales intentaba atajar.
Y siempre, cada vez que ella perdía,
el chico de la montaña que pasó  a ser "el chico montañés",
esperaba su beso,
con la trompita parada y los ojos cerrados...... 
pero ella era el colmo de ranchera y no se animaba.

Fue entonces que el chico montañés tuvo que armarse de valor, 
tomar a la flatulenta en cuestión
y así finalmente besar a la chica.
Y el beso fue a penas un cálido y hermoso "rose de labios" 
y dicen que fue el mejor, 
en esta nueva vida tanto para la "chica del país lejano" 
como para el "chico montañés".
A los se les enrojecieron las mejillas,
intentaron disimular, 
poniéndose a conversar como si nada,
a sabiendas que ese beso, 
marcaba el inicio al romance más total,
jamás experimentado por ninguno de los dos.

Y así era como él,
que estudiaba en las tardes, 
de tan solo dos días a la semana,
en una versión "intensa",
llegaba los días que no le correspondía,
para pasar las horas al lado de su "chica viajera".

Se escapaban al parque que estaba frente a la escuela
y sentados alrededor de árboles, flores y pasto,
pasaban el día riéndose,
compartiendo historias,
de vez en cuando volvían a rosar sus labios con un tierno beso,
para después retomar la conversa con las mejillas ardiendo de emoción.

Y así pasó el tiempo,
que aunque parecía una eternidad,
en realidad no fueron más de tres meses,
tres intensos meses de alegría.... 





Pero nuevamente la suerte de la chica viajera cambió 
y el chico montañés se fue a estudiar la universidad fuera de la ciudad 
y la separación fue tal, 
que nunca más volvieron a ser el uno para el otro. 
De ahí en más la chica viajera, 
pasó a ser la "chica universitaria"
ya que aunque estaba más perdida que el Teniente Bello
igual tuvo que entrar a la universidad.

Y como la chica universitaria,
se habrán dado cuenta,
tiene por constante que "no olvida",
ese fue el caso del chico montañés: ella, no lo olvidó 
y le escribía cartas que él nunca contestaba. 
Después ella supo que el montañés se había titulado 
y se había ido al norte del país, a desarrollar su carrera
y hasta allá fueron a dar sus cartas, 
las que tampoco contesto.

Hasta que un día hubo una llamada, 
casi de despedida,
y sin embargo la chica universitaria,
fue la mas contenta del universo. 
El chico llamaba para despedirse,
porque había conseguido una beca para desarrollar su especialidad,
en un país muy, muy lejano. 
Y antes de cortar, medio entre susurros, le dijo al oído (era telefónica la llamada): "tengo todas tus cartas, nunca las botaré, las leo cada que me haces falta".
La chica quedó llena de alegría después de esa llamada.

Y fue con esa alegría que alimento la espera sin saber muy bien qué esperaba.... 
fue que un día muuuuchos años después, 
cuando recibió un email,
el tiempo había transcurrido,
todos eran más grandes,
la modernidad se había apoderado del mundo
y entre esos cambios,
las cartas escritas en hojas de papel, de cuaderno, ya no estaban al día,
sino que lo que se conocía como "carta" se había transformado en "email".
Y así fue como la chica profesional,
recibió un email de su chico montañés,
con fotos incluidas, 
donde le contaba de las cosas que estaba haciendo
y donde además, 
le decía que siempre, siempre, siempre, ella iba a tener un lugar en su corazón, pero que él era un chico montañés, solitario y así se quedaría.


Como verán la chica profesional, comenzó a ser irremediablemente,
la chica romántica,
con más mala suerte en el amor que otro poco, 
pero era mas dura de roer, que una mula 
y como no creía en dios ni en religión ninguna 
que le diera cabida en un convento
y así,
intentar olvidarse del mundo.
Tuvo que seguir, como sigue, permanece, insiste,
hasta hoy,
ahora,
hace un rato,
en "encontrar al amor de su vida".

El problema dicen, es que la chica romántica
tiene por ley que el chico en cuestión,
deba ser tan diferente, 
hermoso, especial, maravilloso como "un príncipe azul" 
y entonces,
la vara es tan alta y los humanos tan humanos, que ella sigue esperando,
igual ya decidió sentarse,
porque se estaba cansando.

Y así es como la vida,
le ha sumado más en decepciones, 
desiluciones, desengaños, penas, tristezas, ilusiones, 
caídas, tantas, tantas, 
tantas que ya estamos bordeando la cuesta final de los 
muchas décadas,
para qué entrar en detalles matemáticos
y la susodicha sigue sola.

Pero como ella bien dice,
"muy sola estaré pero no abandonada",
porque se tiene así misma,
sumado a algunos pocos, muy pocos, cada día menos, amigos,
y tiene dos gatitos 
y una hermana que es bastante parlanchina,
pero es una buena mujer, persona, hermana
y se quieren mucho.
Y por sobre todas las cosas del universo,
su mundo personal y propio 
 con el cual alimenta la vida, 
la imaginación y las letras, con las que llena sus diarios de vida.

Pero a veces a la chica romántica,
le dan unos ataques existenciales,
y no sabe muy bien para ¿dónde "mierdas" encausar la vida?
¿qué se hace en una situación como esta? 
en la que todos los amores que amó,
están lejos muy lejos,
algunos tres metros bajo tierra,
otros se han manifestado ermitaños,
otros se los llevó el olvido

Entonces ella piensa,
que quisiera ser un poco como cada uno de todos esos amores que amó,
a quienes aún mantiene en el recuerdo
quizás, 
vivir pero no tanto, 
o no tanto en esta dimensión 
y si todo el rato en otro lado, 
¿Qué lado?

Porque más allá del mundo personal, propio, paralelo 
y hermoso donde las cosas de la vida 
son tanto mas fáciles y mas simples 
y donde no importa tanto 
que la chica romántica no sea 90, 60, 90 
ni tampoco la ilustrada en movimiento. 
Donde sólo cuenta que es una buena chica, 
una chica demasiado intensa, 
demasiado romántica 
pero que finalmente 
"sólo se hace daño así misma"
con tanta intensidad que siente.




Y ahí esta, 
de hecho esta mañana me la encontré en la fila del supermercado 
y me contó que estaba un poco agitada,
porque le había ido bien en el trabajo,
que tenía mucho trabajo,
a veces le gustaba mucho,
otras no tanto,
pero que final de cuentas,
estaba ganando dinero con pala
y pensaba que quizás esa cantidad innecesaria de dinero,
se debía a una especie de compensación 
que la vida 
o el destino 
o quien chuchas maneje los hilos de su existencia, 
le daba,
a cambio de todo el amor que le debía con intereses.

Y yo le dije "pero galla tómatelo con andina" 
y ella contestó: pero ¿no entendiste nada?: "yo no sé tomármela con andina" porque........

Erase una vez una niña, 
niña, adolescente, 
viajera, universitaria y romántica 
que se ponía melancólica con los perritos y gatitos callejeros, 
con los viejitos y niños que pedían limosna en la calle, con las intensidades del amor........

martes, 13 de junio de 2017

Apesadumbrada.

Agitados sueños invadieron mi noche,
personas que entraban y salían,
historias,
cuentos compartidos,
caminos que se abrían e invitaban a pasearlos.

Personajes indeseables,
entrometidos en medio de mis deambulares,
espacios abiertos,
de verdes senderos,
árboles frondosos,
de troncos gruesos, sólidos, anchos y altos,
sus cortezas con musgos,
aire húmedo respiraba el ambiente.

Algo de grato
y algunos no tanto,
presencias indeseables,
intentando influenciar,
las mismas de siempre,
las mismas intrigas.

Y él metido entre medio,
en medio o dentro de mi vida,
que deambula por esos senderos de árboles frondosos,
tentando,
intentando tentar,
tomar para después alejarse.

Mentiras,
aire de mentiras,
como dicen por ahi "de cola corta"
de atraparse rápido
y la desilución también.

Parecía tan lindo
o lo era en realidad,
no sé qué hacer,
si dejarme envolver,
aunque alertada de mentiras estoy,
una parte de mi se entrega y cae
y espectadora de los sucesos.

¿Por cuál decidirme?
¿Cerrarme otra vez?
¿No dejar entrar?
Ni mentiras, ni ensueños, tampoco sensaciones....

jueves, 8 de junio de 2017

Encuentros.


Encapsulándo las sensaciones,
la memoria presente,
late el corazón,
la sangre circula,
la nostalgia extraña.

Malo es sentir,
acostumbrarse a la calidez,
que el exterior otorga,
ocupar un espacio vacío,
sin existencia,
quizás yacía vació
y en la ausencia,
echas en menos.

Encariñarse,
es sin lugar a dudas,
el peor camino a seguir,
invitación,
a que todo pueda suceder,
abismo negro,
candidez rosada,
necesitar ese aroma,
la lluvia cayendo sobre la cara,
el deseo profundo de bailar, cantar, saltar, cantar,
rayos de felicidad inexplicable.

Conciencia ante la ausencia,
de un vacío que siempre no estuvo,
esa extrañeza nostálgica,
repiquetea,
duele, daña, duele, molesta.

Eso malo de acostumbrarse, llenar el vacío, ocupado de vacío, 
peligro latente, ansiar el ayer, lo que ya no. 

martes, 23 de mayo de 2017

De crónicas sanitarias:

La ruta del baño.


Por Colomba Orrego.
Todo comenzó cuando mi padre en tono enojado, nos decía: “si sales de la casa y no fuiste al baño, no pongas caras después”, altisonantes consejos paternos emitía, cuando alguna de sus tres hijas ponían pese a todo, cara y cuerpo de “me estoy menando o cagando”, acción que quedaba inactiva en un santiamén, al ver la cara ogro paterna y por supuesto la necesidad se evaporaba.
Y sin embargo, nunca logré hacer comprender a mis esfínteres, que no deben multiplicarse. Porque soy de las que pese a que antes de salir, va al baño, una vez en la calle, seguro me estaré meando.
Cuando fui ni tan grande y menos independiente, contaré en secreto, que un par de veces de paseo con mis padres y sabiendo la cara de ogro de mi padre si mencionaba “me estoy meando”, tuve que hacer de mis calzones y pantalones, mi baño. Nunca por suerte, en la falda, ya que el líquido me habría delatado. También pasó en la versión “del dos” que no contaré porque nunca tanto.
Pero todo mejoró en la adolescencia, todavía vivíamos en Guadalajara, Jalisco, México, lo cual significaba un plus en este sentido, porque ahi podías solicitar el WC y nadie te hacía shows, ni miraba feo.

No juzgo a mi padre, ni cosa parecida, más que mal fuimos educados de distinta manera jajaja. Él muy apegado al “Manuel de Carreño” y nosotras más bien al “Así se forjó el acero”. Pero los que leyeron el primer libro, como que sabían o sentían o les habían dicho, que era mal visto, mala educación, pedir los baños ajenos, externos, desconocidos.


Pero como comento en Guadalajara de mis amores, que a saber si eran o no bien educados, aunque todo indicaba que sí, siempre tuvieron a bien prestármelo ya fuera en la vía publica y entrando a un restorán, librería, escuela, universidad, banco, fuente de soda, jardín infantil. Porque debo confesar que mi necesidad de mear o “del dos” ha sido siempre tan imperiosa, que la diversidad de lugares –con baño-, que he tenido a bien conocer, hacen de mi una “catalogadora de éstos”.

En Guadalajara y así también en Ciudad de México, siempre tuve suerte y fortuna. Las personas que me lo prestaron, no me miraban con cara de asco, o con rostro de “desubicada” y tampoco pensaban si estaría del remate y a pesar de ser güerita y alta, era bien naca, mal educada. Me lo prestaban y punto, no pedían dinero a cambio. Y casi todas las veces, el WC contaba con todos sus implementos para denominarse como tal.

Saltándome un tanto la cronología del relato, confieso que así también me ocurrió en las veces que he estado fuera del país. Tanto en Argentina, Buenos Aires y Mendoza, como en Cuba, La Habana, Varadero.

Porque las cosas sean dicha correctamente “mear” es un derecho human@ que nadie puede privarte. De hecho está más que sabido que hacerlo, en las ocasiones que sea, ojalá muy seguido, implica que gozas de salud. Y en cambio, aquella costumbre de incitar a los niñ@s a que se lo aguanten, les digo, es muy dañino para la health.

Sé que mucho de “Manual de Carreño” hay en estas restricciones, porque he observado atentamente a mis amistades y las que lo han leido o susurrado, sean hombres, mujeres, terceros y cuartos, no pisan un baño, a menos que sea el de su casa. Y pues no está bien, no diré “bien por ellos”, pero tampoco me meteré en su intimidad. Sé que en el caso chileno del tema, es un asunto del que deberíamos hablar, esto de tener la libertad de ir al baño cuando se me frunza y sobre todo cuando “me meo o me cago”. Pero tendríamos que leer y analizar la carta fundamental de los derechos humanos y sabemos que lamentablemente en este país, la educación cívica la retiraron de la educación básica y media, hace un buen rato. Y ahora que la repongan, tendremos que esperar doce años a que los jóvenes se ilustren, si no lo hacen sus padres en sus casas. Y la verdad no sé si tendré vejiga para aguantar tanto tiempo.


Fue así como pensando en mis cuitas digestivas versus servicios sanitarios, surgió la idea de crear una “Ruta del baño”. Porque sé que aunque no lo digan, no se atrevan a confesarlo a viva voz, tod@s en algún momento de la existencia, hemos cruzado por esta situación. Pero tranquil@s, no es necesario que confiesen nada, sino que más bien les proporcionaré un detallado informe sobre los WC que están a la vista, los que no, cómo llegar a ellos, etc.

La historia y los datos.
Todo comenzó una tarde de otoño, de hace algún tiempo, en el que marchaba con amigos por las angostas Alamedas y llegaron los pacos y el miedo se transformó en terror, porque le tengo pánico a los verdes y al salir corriendo con algún rumbo, percáteme que me estaba meando. Miré para todos lados, en busca de un WC porque ya no solo tenía que salvar mi pellejo sino que también mis calzones y pantalones. Fue así como en pleno Paseo Ahumada, descubrí los “baños públicos” que de lo segundo sólo tienen la cantidad de personas que en el subterráneo te encuentras. Ya que uno antes, dígase los nacidos en el siglo XX, pensábamos que público era igual a gratuito, pues ya sabrán que no es así la cosa y en este caso, que además era de doble urgencia, menos. Entonces para salvarme junto a unos amigos, entramos al WC de Paseo Ahumada pasado Moneda y pagando $300 pudimos salvar el pellejo y yo aproveché además de mear. Los que no tenían la necesidad, obviamente no pagaron y después quedamos todos atrapados en el subterráneo porque los de abajo sintieron miedo de los de arriba, que se habían mezclado con los de abajo, pero era imposible identificar quién era quién. Entonces nos quedamos ahí.


Después vendría el caso que se multiplica por mil, en el que salí hacer diligencias (sin caballo) a Providencia. Dígase a Ricardo Lyon con Nueva 11 de septiembre. Ya había hecho de las mías, pagado, comprado, mirado, observado y me estaba meando, con posibilidades de lo otro también. Entonces pensé ¿A dónde voy? Dos posibilidades dependiendo el bolsillo:
– Baño público y en esencia de Mall Panorámico.
– Ingreso a la cara de palo a Burger King.
– Idems a McDonald’s.
– Susurrando “me cago” con cara de “es cierto” Pizza Hut.


Como soy elocuente, la cara de “ya no doy más” cual si estuviera pariendo, siempre me ha resultado el último recurso para alcanzar mi objetivo y si es cierto, que generalmente ocurre, no existe todavía persona que quiera ver lo que sucede si no lo presta.

En los barrios altos, dígase de Tobalaba para arriba, ya sea ruta Vitacura o Apoquindo, la cosa se pone más difícil, porque los fifi, te barren de arriba abajo y cuesta más convencerlos que todos somos iguales, el derecho al baño como carta fundamental y bla, bla. Para esas lides es mejor asegurarse en algún Mall que esos barrios tienen uno por cada mil metros, así como nosotros farmacias.
Lo otro, que me ha resultado excelente y he aprendido mucho sobre las injusticias, son los supermercados. En una época era la casera del NO baño que tenía el ya legendario Unimarc, de Manuel Montt con Alférez Real, que ahora volvió pero en versión subterránea. Uuu si mi trasero hablara, las cosas que contaría. Las ínfimas condiciones sanitarias y qué decir de los lugares de “descanso” y “almuerzo”, pero bueno, eso es tema para otro día.

Eso sí que en los supermercados que no tienen baños, porque algunos como el Líder de Irarrázaval sí lo tiene. Hay que poner cara de parturienta mezclada con caca, porque como la realidad paralela es bastante tétrica, nadie quiere que salga a la luz. Pero todo es posible, soy testigo.
En los restoranes de cuarta, segunda y primera categoría, aunque te miran como bicharraco nauseabundo, raro e infame, si pagas, casi que te limpian el poto. Así que hay que intentar descartarlos. A menos claro, que estés consumiendo sus productos y ahí, o sea hay que ocuparlo sin miedo.

En los barrios centrales, centro, para no hacerse la patijunti y decir que son los “barrios bajos”, porque esos son los que carecen de altura tamaña. Las aventuras en busca del WC, hay que confesar que es donde mejor me ha ido. Por un lado, los hoy modernos baños públicos, previa paga, que son caros pero son limpios y tienen todos los implementos. También están los McDonald, que siempre están tan llenos que no saben quién está comiendo, robando, sentado o en el WC. Eso sí que suelen estar en los subterráneos, así que hay que entrar como si uno conociera el lugar desde el nacimiento.
Por mis artes, he conocido el baño del Correo Central, de lo que fuera la Vicaría, la de la librería Manantial, los cafés que están antes de la Catedral y ya encaminándose por Ahumada, Estado, con una buena actuación no hay quien te niegue el baño. Y ahí nadie te pone caras, porque si hay un lugar en Santiago (de regiones ya contaré) donde uno se siente perteneciente a algo, es el centro. Ahí somos todos iguales o al menos, con tanto educado inmigrante, todos te saludan, son amables. Una poesía.

En materias de regiones, sólo conozco Concepción y Talca. De los primeros como en esos entonces vivían mi sisterna Manucita y su novio y nos movíamos por las cercanías de su casa, no tuve necesidad de solicitar y por suerte, porque gente más pesada, fascista y desagradable, con ínfulas y una ciudad que se cae entre terremoto y calles todas rotas, se ganan el premio mayor. De Talca, que conozco la city gracias a mi amiga querida Paola y el campo, gracias a mis padres adoptivos los Acuña Moenne. De la city debo confesar que a donde fui, visite el WC y no tuve problemas. Y digamos que caminamos y comimos y bebimos, por lo que tuve a bien necesitarlo bastante. Sin quejas.

Y para el final lo friqui.
En materia de gorazos, dígase chascarros o momentos que uno quisiera olvidar, puedo narrarles mi aventura en una sucursal de Laura R., que fue realmente siniestra. Ocurriose que iba camino a casa, pero ya me andaba, era tal que sabía que no llegaría a destino, entera, si no paraba en un WC. Entonces como siempre saludo a las vendedoras, explotadas, de Laura R., monamente las saludé con más entusiasmo que en otras ocasiones. Ellas amablemente respondieron al saludo y les largué la consulta con cara de “urgencia”. Obvio que no tuve que alargar mucho mi spich porque ipso facto me pasaron el baño. Y cuando me estoy levantando de la taza, frente a éste un espejo y tras de mi HORROR “el retrato Presidencial de Augusto Pinochet”. Casi me desmayo. Desde ahí que no compro en esa pastelería, pero bueno, cada quien mezcla lo que quiere combinar.

Y bueno por ahora creo que eso será, seguiré sumando datos para darles y si ustedes quieren y les parece, podríamos hacer una recolección de útiles informaciones sobre la ruta del baño. Se recibe toda información al respecto.